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Mi experiencia en el Biketravel Rally de Rare Femmes

Ana Jiménez
@
anitanosolocuerda

Cuando abrieron inscripciones para esta aventura, no dudé en ponerme la alarma en el móvil y apuntarme cuanto antes, por si se agotaban las plazas y me quedaba con las ganas. 

Conocía en qué consistía un rally, sin embargo, nunca había participado en uno. Montañas Vacías no era un terreno desconocido para mí, puesto que llevo ya unos años recorriendo algunas de sus zonas, siendo el destino de algunos de mis cicloviajes veraniegos. Pedalear cuatro días con tantas mujeres sí iba a ser algo diferente, y ojalá la ruta discurriera por zonas nuevas para mí.

Fotógrafa: Michela Pedranti

Hasta una semana antes del evento yo no podía saber muy bien de cuantos días iba a disponer para rodar y de cómo me iba a planificar. No nos olvidemos que un rally es estrategia: logística de la ruta, gestión del equipaje y elección del tipo de bicicleta.

Yo tenía clarísimo una de las tres: iría en gravel, mi nueva compañera de aventuras, aunque personalmente, pienso que el terreno de MV pide más BTT, pero me apetecía conocer sensaciones con esta bici, acoplar bolsas y empezar a conocernos en diferentes terrenos.

Yo viajo con bikepacking bastante ligera, y teniendo en cuenta la época del año y las temperaturas, la opción de acampar estaba fuera de mi mente, necesitaba buscar alojamientos para pasar dos noches, ya que una estaba gestionada por la organización. Envidio y admiro a aquellas mujeres que fueron valientes para pernoctar en sus tiendas aún con la humedad y las bajas temperaturas. Yo soy demasiado friolera.

Aquí cada una elige su modo o filosofía de viaje y todas las opciones son igual de válidas. La organización había propuesto dos tracks y si no había contratiempos, mi idea era hacer la ruta larga en su versión original, sin atajos, pero siempre es necesario darle una vuelta al mapa, nunca se sabe qué puede ocurrir.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti

 

Finalmente, mi rally se simplificó a tres etapas, no pudiendo hacer la primera de ellas Cella- Alcalá de la Selva, ni cerrar el círculo de esta aventura. Pero así son las circunstancias y había que adaptarse a ellas. La primera etapa de este rally fue larga, unos 80kms. Mi rally comenzó al finalizar esta, donde yo me desplacé en coche y me reencontré con las cicloviajeras. Mi primera etapa sería desde Alcalá de la Selva a Valdelinares, una zona que ya conocía de hace tres veranos. Una etapa con un comienzo muy potente, en tan solo 17 kilómetros acumulamos más de 700 de desnivel hasta llegar al techo de Teruel, Peñarroya, subida molona con unos buenos “arreones”. A mí personalmente me chifla esa sensación de esfuerzo con la recompensa de llegar a un lugar con unas vistas increíbles.

De allí continuamos ascendiendo a la estación de Valdelinares, donde no faltaron las risas y la complicidad con las chicas. Desde allí una bajada larga súper por un bosque espectacular. La lluvia comenzó después de esa bajada.

He de decir que jamás salgo en bici lloviendo, y me enfada muchísimo mojarme. Sin embargo, la buena compañía (y también ir con buen material goretex) hizo que rodar bajo la lluvia se convirtiera en toda una experiencia que no me hizo perder la sonrisa.

Una vez coronado el puerto de Linares de Mora, y tras tomar algo en Mosqueruela, afrontamos los últimos 15 kilómetros con sube y baja continuo que nos hizo acumular otros 500 de desnivel. Un total de 60 kilómetros y 1600+ con los que el colacao calentito estaba más que merecido.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti

 

La siguiente etapa sería Valdelinares- El Pobo. En mi mente…. Buaaah!! sólo 1000+, está chupao!! Muy lejos de la realidad: se convirtió en una ruta muy exigente y además con una meteo poco agradable.

En Aguilar de Alfambra nos adentramos en el monte bajo llovizna y niebla, seguro que el paisaje era maravilloso, pero no pudimos disfrutar de él. Comprobando la ruta en el mapa no había colores naranjas ni rojos, es decir, no había grandes subidas, sin embargo, el terreno fue muy técnico, o al menos, no era muy adecuado para mi destreza con la gravel.

A esto le añadimos que el gps de mi garmin falló y que mi móvil misteriosamente se apagó. Y, aunque en ningún momento estaba sola, me sentía súper desprotegida al no tener la ruta controlada (cada loca con su tema). Así que ese fue el momentazo de gestionarme y enfrentarme a los fantasmas, esos que todas tenemos. Esto forma parte de la aventura, y son los momentos que, una vez pasan, te hacen más fuerte, valiente y poderosa.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti

En este tramo, cada una tuvo que lidiar con su mente, porque verdaderamente fueron unos kilómetros difíciles y exigentes. También pienso que la satisfacción de conseguirlo es única. Brindar con una copita de vino e intercambiar impresiones con el resto de mujeres del grupo fue muy especial.

La gente del Pobo nos acogió y arropó con sus mejores “galas”: detalles que llegan al corazón y una cena que nos alimentó hasta el alma. Esa noche, tras un rato de bailoteo, la pasamos todas juntas durmiendo a cubierto, compartiendo risas e intercambiando experiencias que te animan a atreverte con más y más.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti
 
La última etapa tampoco nos dejó indiferentes: rampones tanto de subida como de bajada que te ponían el corazón en la boca y muchas risas en el grupo que hace que todo fluya mucho mejor.

Si hay algo que verdaderamente me gusta de estos encuentros es escuchar historias y aprender de las vivencias y experiencias de otras, porque las mujeres debemos cuidarnos y admirarnos por todo lo que conseguimos y juntas no hay duda de que somos más fuertes.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti

 

Defino mi primer rally con 4 palabras:

ORGULLO por tener unas piernas fuertes y una cabeza “dura” para apretar y avanzar cuando el terreno se pone complejo.

SUPERACIÓN en cuanto a mis miedos en bajadas, poco a poco.

ADMIRACIÓN por las cicloviajeras que recorren el mundo y cruzan fronteras (quizá algún día, yo también sea capaz de dar ese salto)

ALEGRIA por pedalear junto a grandes mujeres que no te dejan “caer” y te ayudan a sonreír.

 

Fotógrafa: Michela Pedranti

Mi agradecimiento, de corazón, a las tres organizadoras de este rally: Laura, Cris y Celia, por ponerle alma y pasión a todo lo que organizan, por cuidar los detalles y cuidarnos a todas las RARE FEMMES.

Mis otras palabras de gratitud van para Ernesto y María, por amar sus montañas y hacer que el resto también las amemos, las respetemos y las disfrutemos gracias a su trabajo desinteresado.

Y por último, mi abrazo sincero a todas esas mujeres con las que pude pedalear, charlar y cargarme de energía.

Ana

¡Hasta la próxima!

Con cariño,

Ana

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